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Uno tiene una idea y luego las cosas acaban por otro lado.

 

Por un lado quería experimentar con la percepción, como los elementos en que menos pensamos son los que nos permiten reconocer los objetos o los individuos. Para ello me planteé que simplemente la silueta debería de ser suficiente para reconocer a los individuos que ya conocemos, así que retraté de esta manera a todos los compañeros del curso de retrato.

 

Pudimos llegar todos a la conclusión de que es fácilmente reconocible a un individuo que conocemos, solo con su silueta.

 

La segunda parte del experimento, que fue un fracaso, consistía en integrar en las imágenes aquella parte del cuerpo de cada uno que mas predominaba en su leguaje no verbal. Como dije, fue un fracaso y queda pendiente para otro momento de mi vida.